Las torres de refrigeración y similares son sistemas de enfriamiento, que en los últimos tiempos se han puesto en boca de todos a causa de su implicación en casos de legionelosis. Es cierto que se trata de sistemas con un riesgo subyacente de dispersar esta enfermedad, en el período 1999-2009, de los brotes declarados, que se identificó la posible causa, estuvieron implicadas en un 40,3 % de los casos. Sin embargo, estos casos suelen estar relacionados a unas condiciones higiénico-sanitarias y de mantenimiento deficientes.

Existen conocimientos técnicos suficientes que hablan a favor de las torres de refrigeración y animan a luchar por ofrecer un servicio de calidad que permita seguir trabajando con ellas en un entorno seguro:

  • Son ecológicas. Su consumo de energía es entre un 30-50% inferior a los sistemas de enfriamiento “todo aire”. Su uso ayuda a reducir las emisiones de CO2 a la atmósfera.
  • Gastan agua en su funcionamiento, pero parte de ésta vuelve evaporada a la atmósfera y otra parte se vierte a cauces reaprovechables.
  • Se trata de sistemas más económicos, más pequeños y de instalación más sencilla que sus competidores.
  • Los costes de operación son más reducidos.