El sistema se basa en la utilización conjunta del dióxido de titanio de un reactor, con la radiación ultravioleta de una lámpara ubicada en el interior del mismo. La luz ultravioleta, al incidir sobre una superficie de dióxido de titanio (TiO2), consigue la excitación de un electrón (e-) de la capa de valencia de esta molécula que, al final, acaba provocando ruptura de una ingente cantidad de moléculas de agua, con lo que se consigue la formación, en gran concentración, de los radicales libres hidroxilo (OH-). Los radicales libres hidroxilo (OH) son la segunda molécula más oxidante de la naturaleza, tras el flúor (F), con un potencial redox un 250% mayor que el del cloro.